martes, 18 de febrero de 2014

Crónica Cesaraugustana

Códice Albeldense, fol. 344
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La denominada Crónica Cesaraugustana, importante para el conocimiento de la España visigótica, no es una crónica. Se reduce a una serie de escuetas anotaciones marginales referentes a acontecimientos entre 450 y 568, y que se añadieron a la Crónica del obispo Víctor de Tunnuna, y en un caso a la de Juan de Biclaro. A finales del siglo XIX, el gran medievalista alemán Theodor Mommsen las publicó, y siguiendo a otro autor anterior, las relacionó con una obra perdida del obispo Máximo de Zaragoza, de cuya existencia sólo sabemos por la referencia que hizo a ella Isidoro de Sevilla en sus Varones Ilustres, calificándola como Historiola (y que quizás utilizó para su Historia de los Godos).

Actualmente diversos historiadores rechazan este planteamiento, y sostienen que no se puede afirmar a través de estas brevísimas anotaciones su procedencia de una obra independiente. Recalcan su carácter de marginalia, y las atribuyen a manos diferentes, no necesariamente de origen zaragozano, aunque sí de la extensa Tarraconense. Además, se realizarían en distintos momentos, al mismo discurrir de los acontecimientos o al percibir lagunas u olvidos en anotaciones anteriores.

Estos escasos fragmentos mantienen su interés, a pesar de su carácter fragmentario: comienzan con la mención a la batalla de los Campos Cataláunicos, citan numerosos acontecimientos de la época (algunos sólo conocidos por esta fuente), y nos informan de diversas noticias referidas a Zaragoza: la última visita de un emperador romano, los que quizás fueron los últimos juegos circenses organizados en la ciudad, el asedio a la que la someten los francos... (Sin embargo para conocer el curioso final de este antiguo sitio deberemos buscar información en otras fuentes.)

Cancel del siglo VI en Villa Fortunatus (Fraga)

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