sábado, 20 de febrero de 2016

Lucas Alamán, Historia de Méjico desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente

Tomo I  |  PDF  |  EPUB  |  MOBI  |
Tomo II  |  PDF  |  EPUB  |  MOBI  |
Tomo III  |  PDF  |  EPUB  |  MOBI  |
Tomo IV  |  PDF  |  EPUB  |  MOBI  |

Lucas Alamán (1792-1853) publica su gran obra sobre la independencia mejicana a partir de 1849, cuando este país se recupera de la invasión norteamericana, que le ha supuesto la pérdida de la mitad del territorio nacional. El autor, junto con sus ocupaciones empresariales y científicas, ha ocupado puestos relevantes en la república, y ha reflexionado a fondo sobre el nacimiento de la nación y sus pecados originales. Desde sus presupuestos ideológicos liberal-conservadores y ante la grave crisis, considera necesario emprender una tarea desmitificadora de la emancipación, del falso relato de los acontecimientos que ha vivido. Pone de relieve el carácter español de Méjico, escasamente deudor del mundo precortesiano, y sí del virreinato. Muestra cómo los autores de la independencia desde 1821 (Iturbide, por ejemplo), son los responsables del fracaso de los movimientos anteriores de Hidalgo, Morelos y el primer congreso. Subraya una y otra vez el carácter civil (o incivil) del conflicto; las lealtades son confusas y cambiantes; el levantamiento se hace en nombre de Fernando VII y contra los gapuchines; se mezclan desinteresadas aspiraciones de elevado carácter moral, con las más despiadadas depredaciones, crímenes y asesinatos. El lector queda abrumado con la permanente reiteración de los fusilamientos generalizados de prisioneros, habituales en los dos bandos.

Pero Alamán fue mucho más que historiador. Enrique Krauze ha puesto de relieve repetidas veces sus valores (y también sus errores). En un interesante ensayo con motivo del bicentenario de su nacimiento, lo contrapone a su contrario/complementario, el doctor Mora: «Aunque los liberales y los conservadores no llegarían nunca a econocerlo, en las versiones históricas de ambos habría un fondo de verdad. La liberal, hija ideológica de Mora, tendría razón al subrayar el esfuerzo casi milagroso de construir un país independiente y soberano, un Estado relativamente moderno, un modesto mercado nacional y una sociedad laica y libre (…) Pero la versión conservadora, hija ideológica de Alamán, tendría razón también al poner el acento en las profundas raíces históricas (valores éticos, estéticos, intelectuales, religiosos) que provenían de Nueva España (…) Y aunque tampoco llegarían a reconocerlo, ambas posiciones estaban erradas en cuanto propendían a la idealización: a lo largo de todo el siglo XIX, los liberales habían idealizado la facilidad con que el país podía acceder al futuro plenamente moderno (republicano, capitalista, federal, democrático) con sólo proponérselo (sobre todo en las leyes); por su parte los conservadores idealizaban el pasado colonial cuyas instituciones de toda índole (políticas, religiosas, económicas, educativas) denotaban una anacrónica rigidez que las hacía enteramente inapropiadas para sobrevivir en el mundo del siglo XIX.» (Vidas paralelas: Lucas Alamán y el Doctor Mora.)

Concluyamos. Algunos aspectos de este nada complaciente relato me parecen especialmente significativos para nuestro volátil presente. En primer lugar una cierta reivindicación de la historia sine ira et studio (con inevitables y palpables limitaciones), que supone el rechazo a convertir la historia en una mera herramienta de ingeniería política o social. Hoy, como entonces (como siempre), abundan las propuestas de memorias históricas o democráticas o de la gente, que intentan imponer una particular interpretación de los acontecimientos que ampare la actuación propia, condene la del contrario (incluso sus intenciones), y, en casos extremos, justifique su arrinconamiento o persecución. Y estas artificiales memorias no son sólo partidistas, adoctrinadoras y hemipléjicas, sino que además, en la medida en que sustituye el conocimiento por la propaganda, no deben ser consideradas historia. Pero Alamán todavía nos proporciona una última reflexión, también actual: la ruptura y creación de una nueva nación (por más que se considere preexistente e intemporal) no sale gratis. Y su precio se paga en sangre, en destrucción y retroceso económico, y sobre todo en una sociedad fracturada y peligrosamente ensimismada, precisada de teñir en nacionalismo cualquier manifestación de lo que simplemente debería ser la común vida humana.


Tomo I (Libros I, II y III de la primera parte): 1808-1812.
    Tomo II (Libros IV, V, VI y VII de la primera parte): 1812-1820.
      Tomo III (Libros I y II de la segunda parte): 1821-1824.
        Tomo IV (Apéndices de toda la obra)

        2 comentarios:

        1. Bendito! Bendito seas por publicar los libros!!! no tienes el tomo IV???

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          1. Gracias por sus buenos deseos. Espero tener listos los dos tomos pendientes próximamente.

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