viernes, 19 de enero de 2018

¿Qué va a pasar en España? Dossier en el diario Ahora del 16 de febrero de 1934

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Tras su salida del gobierno en 1933, el partido socialista inició un acelerado abandono del reformismo cuando no oportunismo, que le caracterizaba desde años atrás (y que le había llevado a la colaboración estrecha con la dictadura de Primo de Rivera y al establecimiento de la Segunda República). El nuevo talante revolucionario se expresa tajante en el conocido discurso de Largo Caballero pronunciado en Don Benito (Badajoz), el 9 de noviembre de ese año, en el marco de la campaña electoral:

«No nos conformamos con pensar que va a haber en el banco azul dos ministros socialistas. No basta con eso para gobernar. Os lo dice un hombre que ha estado sentado en el banco azul dos años y medio. Sólo por estar en el banco azul no se gobierna. Hacen falta otros elementos. Hay que tener todos los gobernadores socialistas. Hay que tener el Poder judicial, que hoy está en manos de la burguesía. Y todos los medios coercitivos del Estado. Pero no los resortes de Gobierno creados por la Monarquía, sino los que instaure el propio Poder socialista. Es preciso, para que haya un Poder socialista, tener en la mano todas las palancas del Gobierno. Se dirá: ¡Ah, ésa es la dictadura del proletariado! Pero, ¿es que vivimos en alguna democracia? Pues ¿qué hay hoy más que una dictadura burguesa? ¿De quién es hoy el ejército, la fuerza pública y el resto de las instituciones del Estado, sino de la clase burguesa? Y hay más. Esa clase burguesa dispone de las máquinas, de las tierras, de los medios de producción. Y cuando ve que la clase trabajadora se revela contra esa situación, dispone de resortes para condenarla al hambre. Por eso declaramos que no estamos dispuestos a seguir en esta situación. Queremos tener todo el Poder político, como lo ha tenido hasta aquí la burguesía (…)

»Por consiguiente, la aspiración del Partido Socialista no es la de ganar las elecciones para tener el gusto de arrebatar, nada más que porque sí, el triunfo a las derechas, sino para inaugurar una nueva etapa revolucionaria. Es preciso que la República llegue a todos los ciudadanos, y para ello tiene que ser una República social y no burguesa. Tardaremos más o menos, pero no ocultamos que vamos hacia la revolución social. ¿Cómo? (Una voz del público: Como en Rusia.) No nos asusta eso. Vamos, repito, hacia la revolución social. Y yo digo que la burguesía no aceptará una expropiación legal. Habrá que expropiarla por la violencia. (Ovaciones) ¿Cómo vamos a esperar de una clase burguesa que se opone a unas simples leyes sociales que vaya a consentir que se la expropie? Mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas, habrá que obtenerlo por la violencia.

»Ya han iniciado los enemigos la guerra, y dicen por boca de Gil Robles que si el Parlamento no les sirve irán contra él. Pues bien. Nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la evolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente. (Gran ovación.) Esto, dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil. Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil. ¿Qué es si no la lucha que se desarrolla todos los días entre patronos y obreros? Estamos en plena guerra civil. No nos ceguemos, camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El día 19 vamos a las urnas. Pero es fácil. Basta con tener voluntad. Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas.»

Los flojos resultados (en escaños) obtenidos, agudizará esta deriva, y en los siguientes meses aumentará la preocupación pública en general por los llamamientos al establecimiento de un Frente Único proletario que englobe a socialistas, anarquistas y comunistas. El 16 de febrero de 1934, el diario Ahora (el periódico de Luis Montiel y Manuel Chaves Nogales) publicó un interesante dossier bajo el título de ¿Qué va a pasar en España? con la siguiente justificación: «La amenaza de una guerra civil se cierne sobre el panorama nacional. Los socialistas, después de haber anunciado en pleno Parlamento sus propósitos revolucionarios, siguen intentando el frente único con sindicalistas y comunistas; las fuerzas de la derecha se aprestan a dar la batalla a las organizaciones revolucionarias; el fascismo se insinúa en la lucha callejera. ¿Qué va a pasar? En este número AHORA brinda sus columnas a todos, absolutamente a todos los hombres políticos de las tendencias más dispares y más extremistas, con la esperanza de dar elementos de juicio al lector para que pueda enjuiciar con conocimiento de causa los acontecimientos que se temen. Véanse en estas páginas las declaraciones de los jefes políticos sobre el problema planteado y el informe de nuestros corresponsales sobre la situación de las fuerzas que luchan en cada una de las provincias.»


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