lunes, 17 de febrero de 2014

Isidoro de Sevilla, Crónica Universal

Códice 167, Einsiedeln (Suiza), s. X
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«Historia es la narración de hechos acontecidos, por la cual se conocen los sucesos que tuvieron lugar en los tiempos pasados (…). Las historias de los pueblos no dejan de proporcionar a los que las leen cosas útiles que en ellas se dijeron. Muchos sabios narraron acontecimientos de pasadas épocas, tomándolos de las historias, para enseñanza del momento presente. Y es que en la historia, remontándose hacia atrás, se resume el cálculo total de los tiempos y los años, y por la sucesión de cónsules y reyes se cae en la cuenta de muchas cosas necesarias.» (Isidoro de Sevilla, Etimologías, I, 41-43).

Isidoro, obispo de Sevilla (aprox. 556-636) es uno de los mayores intelectuales de la Antigüedad Tardía (o de la Alta Edad Media, según se prefiera). Su abundante obra resume la cultura clásica, que todavía es el marco de referencia respecto al que se posiciona, y al mismo tiempo marca las nuevas direcciones que va a tomar la civilización occidental. Y la historia no podía faltar entre sus ocupaciones. Además de las abundantes referencias contenidas en las Etimologías, redacta tres obras específicas: La Historia de los Godos (con los apéndices correspondientes a los vándalos y los suevos), los Varones Ilustres (que nos presenta el trasfondo cultural del siglo VI, con sus protagonistas hispanos, italianos, africanos, galos y griegos-orientales), y la Crónica que presentamos.

Su propósito es elaborar una síntesis personal de carácter cronológico, que relacione y ponga de acuerdo los acontecimientos procedentes de la tradición bíblica del pueblo de Israel, con la más amplia (y muy admirada) clásica y oriental. Isidoro cuenta con poderosos precedentes: además de todas las obras griegas y romanas que maneja, atiende especialmente a los pensadores cristianos que se han ocupado del pasado y han reflexionado sobre el sentido de las diferentes épocas y de los acontecimientos de su tiempo: Eusebio de Cesárea (con su Historia Eclesiástica), Agustín de Hipona (con su teoría de las seis edades), Paulo Orosio (con su visión positiva sobre los pueblos germánicos)... A ello se añade el conocimiento de las obras de historiadores posteriores, como el africano Víctor de Tunnuna, o el hispánico Idacio.

Ejemplar de las Etimologías de fines del siglo VIII (Bruselas)

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