viernes, 29 de noviembre de 2019

José Ortega y Gasset, Un proyecto republicano (Artículos y discursos 1930-1932)


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José Ortega y Gasset es uno de los numerosos intelectuales liberales, como también Unamuno, que progresivamente pasan de la crítica del régimen liberal de la Restauración, a su condena más absoluta y global, con inclusión de la propia monarquía. Al filo de 1930, la recién concluida dictadura del general Primo de Rivera es considerada por Ortega nada más que un avatar de lo que él considera el antiguo régimen, y de ahí la urgencia del Delenda est Monarchia y del activismo político en un intento de modelar la opinión pública, desde las páginas de la prensa. Nuestro autor recibirá la República con entusiasmo contenido, y dará el salto a la política activa, a las elecciones, a las Cortes… y a un pronto desencanto. Alejandro Haro Honrubia, en su El pensamiento político de José Ortega y Gasset, en los Anales del Seminario de Historia de la Filosofía (2015), se refiere así a este periodo:

«Ortega encuentra en la Agrupación al Servicio de la República (ASR) que funda en 1931 junto a Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala la posibilidad de materializar sus ideas filosóficas orientadas a la revitalización de España como nación (Política vitalista de nación). Los miembros de la ASR no eran políticos, sino intelectuales que actuaban en la vida social y pública del país, porque comprendían que era su deber. No se trataba pues de un partido político, aun cuando estaban en contacto con los partidos o grupos que se mostraban favorables a la República. La ASR se decantó por la europeización de España: conquistar para España el nivel de los tiempos, que España ascendiera en la escala histórica. Ortega, desde la ASR, hizo de nuevo, como ya hiciera en 1914 y en 1922, un llamamiento a los hombres más destacados de cada actividad social como agentes pedagógicos cuya misión era lograr la revitalización social y nacional. El nuevo Estado nacional republicano tendría que encabezar un gran proyecto de organización nacional, es decir, debería organizar la vida social y pública española con vistas a lograr el despertar de nuestro pueblo a una existencia social más enérgica.

»Sin embargo, el proyecto de construcción del nuevo Estado nacional republicano fracasó. Se produce entonces un cierto distanciamiento de Ortega frente a la República; de ahí, su famoso discurso de rectificación de la República el 6 de diciembre de 1931. Con anterioridad a este mes de diciembre, el teórico español ya se había percatado del tortuoso camino que había tomado la República: el tono que se ha dado a la vida republicana (...), no responde a su origen ni a la realidad profunda de la nación. La política republicana fue, en opinión de Ortega, una reencarnación del particularismo, antítesis de la nacionalización del Estado republicano español. El 6 de diciembre de 1931 afirma Ortega que los republicanos han hecho una República triste y agria.» Es el inicio de sus proyectos para rectificar la república. Ortega se empeña, dice el profesor Haro, «en la construcción de un gran Partido Nacional Republicano. Había que hacer posible un enorme partido nacionalizador, por encima de derechas e izquierdas: Un enorme partido arrollador, tan grande y tan sin manías, que casi no pudiese llamársele partido y que excluye el nacionalismo (...). Vayamos a un gigantesco partido nacional que se proponga nacionalizar el Estado español (...), que se proponga instaurar la plena decencia en la vida pública española. Un partido de rigurosa disciplina, que sea capaz de imponerse, de defenderse frente a todo partido partidista. Un gran partido de amplitud nacional tendente, principalmente, a la educación política de las masas: La victoria del Estado docente, como elemento clave en el devenir histórico del país. Desgraciadamente, sus propuestas políticas no tuvieron otra salida que el fracaso.»

Presentamos los cuarenta artículos, con algunos de los discursos que gozaron de más repercusión, que Ortega publicó en los diarios El Sol, Crisol y Luz, en los años 1930 (crítica al renuente intento de vuelta a la legalidad constitucional tras la dictadura), 1931 (esfuerzo propagandístico para infundir sus principios políticos a la naciente república), y 1932 (desencanto con lo realizado e intento de forzar un viraje al curso de la república). Los resultados no acompañaron los deseos, y en octubre se disuelve la Agrupación al Servicio de la República, y Ortega se retira a un segundo plano de la vida política. Sin embargo, en diciembre de 1933, tras las elecciones generales de noviembre que han supuesto un absoluto vuelco político, publica el artículo ¡Viva la República!, que supone un nuevo repaso del discurrir del régimen, y un similar rechazo del bloque dominante en el anterior bienio, y del que acaba de triunfar.


Crisol, 7 de diciembre de 1931

viernes, 22 de noviembre de 2019

Karl Kautsky, Terrorismo y comunismo; contribución a la historia natural de la revolución


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La revolución de octubre, con el triunfo de los bolcheviques y la puesta en marcha del primer estado socialista, encrespó aún más el debate político occidental, ya alterado profundamente por la Gran Guerra en curso y la concomitante crisis del liberalismo europeo. Pero este debate alcanzó tintes dramáticos en el seno de la intelectualidad marxista que se vio obligada a tomar partido ante la nueva Rusia y sus nuevos dirigentes. Muchos artículos, folletos y libros se ocuparon de este asunto, y el que hoy comunicamos fue publicado por uno de los más influyentes teóricos del marxismo centroeuropeo, Karl Kautsky (1854-1938). Ernst Nolte, en su La guerra civil europea 1917-1945. Nacionalsocialismo y bolchevismo (que dio lugar a una absurda polémica atribuible a su publicación en 1987, poco antes del hundimiento de las democracias populares), tras expresar la posición de Rosa Luxemburg y Otto Bauer sobre la revolución bolchevique, escribe:

«Fue mucho más severa la opinión expresada no sólo en artículos de periódico sino también en varios ensayos por el hombre que en la socialdemocracia de la preguerra había representado la máxima autoridad en cuestiones de doctrina: Karl Kautsky. Según Kautsky, el marxismo formaba parte del proceso de humanización que había liberado al movimiento obrero de su estado salvaje original y también de la proximidad íntima con la fase terrorista de la Revolución francesa. El bolchevismo significaba, por lo tanto, una recaída en la bestialidad, porque deseaba sustituir otra vez la lucha de clases marxista por la guerra civil. De acuerdo con Kautsky, el motivo esencial para ello era la inmadurez de la situación rusa. Los bolcheviques aprovechaban el impulso de una psicosis de masas; por ello concebían la cualidad social denominada burguesía, prácticamente como un factor biológico, contra el cual procedían con la ferocidad y la brutalidad del naciente movimiento obrero. Por consiguiente, la victoria del bolchevismo equivalía a la derrota del socialismo, lo cual también se manifestaba en el surgimiento de una nueva burocracia, de una nueva clase de amos que restauraba el militarismo e instauraba el terrorismo: Fusilar: esto es el abc de de la sapiencia gubernamental comunista. Por lo tanto, el bolchevismo constituía un retroceso a condiciones bárbaras, antihumano y antisocialista, y por eso Kautsky finalmente lo califica de socialismo tártaro

Y más adelante, concluye: «La primera alternativa fundamental, que en 1918-1919 pareció prevalecer por completo, era la de capitalismo o socialismo, democracia burguesa o socialista. No obstante, los acontecimientos en Rusia y la aplicación positiva de término de dictadura por los comunistas no tardaron en restarle mucha fuerza. Karl Kautsky, Otto Bauer, Friedrich Stampfer y básicamente todos los socialdemócratas formularon en los mismos años 1918 y 1919, por lo tanto, el postulado democracia, no dictadura. No querían renunciar a la primera alternativa, pero, al contrario de los bolcheviques, sostenían decididamente la opinión de que sólo la democracia formal o burguesa permitiría progresar hacia el socialismo. Desde los primeros años de la posguerra se manejaban como conceptos contrarios, además de dictadura, también términos como totalitarismo o derecho de exclusividad, que coincidían con la línea principal de la teoría de Estado europea desde Montesquieu; durante muchos años se opusieron sobre todo al bolchevismo, el cual precisamente por ello era con frecuencia calificado de asiático por muchas voces.»

Karl Kautsky con los socialdemócratas georgianos, Tbilisi, 1920.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Teofrasto, Caracteres morales


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Discípulo de Aristóteles, Teofrasto (c. 371-288 a. de C.) fue uno de sus principales colaboradores; se hizo cargo de la educación de Nicómaco, el hijo de aquél; a su muerte, recibió por testamento sus libros, y desde entonces regentó el Liceo. En sus obras, perdidas en su mayoría, pero de las que nos quedan numerosos fragmentos y citas de otros autores, Teofrasto se ocupó de los más diversos saberes: lógica, física, historia natural (especialmente la botánica), leyes y política, pedagogía… Nuestro conocido Diógenes Laercio incluye una relación muy extensa de sus títulos, y un puñado de anécdotas: «A uno que en cierto convite no hablaba palabra alguna le dijo: Si tú eres ignorante, obras prudentemente; pero si docto, imprudentemente.» Y también: «Refiérese que preguntado por sus discípulos si les encargaba alguna cosa, respondió que nada tenía que encargarles, sino que la vida humana nos promete falsamente muchas suavidades por adquirir fama y gloria. Nosotros, cuando empezamos a vivir, entonces morimos. No hay cosa más vana e inútil que el amor de la fama. Procurad ser felices. Dejad el estudio de la sabiduría, por ser muy trabajoso, o aplicaos a él en sumo grado, por la mucha gloria que resulta. La vanidad de la vida es mayor que la utilidad. Pero yo ya no estoy para aconsejar lo que debéis hacer; vosotros lo meditaréis… Esto diciendo, expiró.»

La obra que comunicamos es una de las pocas salvadas del naufragio de los tiempos. Muy breve, tras un proemio posiblemente agregado siglos después por un imitador de su estilo, se compone de una treintena de tipos humanos dominados por un vicio característico: falsedad, adulación, locuacidad, rusticidad, lisonja, indolencia, charlatanería, novelería, ruindad, miseria, insolencia, impertinencia, obsequio intempestivo, estupidez, aspereza, superstición, resentimiento injusto, desconfianza, asquerosidad, pesadez, ambición fútil, mezquindad, vanidad, soberbia, timidez, ansia de sobresalir, instrucción tardía y maledicencia. No es una descripción profunda, y mucho menos un análisis filosófico de estos comportamientos. Es posible que la obra, tal como la conocemos, fuera originalmente una mera parte de otra con objetivos más ambiciosos. Guillermo Fraile, en el tomo I de su conocida Historia de la Filosofía, señala lo siguiente: «En su tratado sobre los Caracteres bosqueja treinta tipos un poco caricaturescos, revelando un fino sentido de la observación, junto con un malicioso espíritu para captar el aspecto ridículo de las cosas. Fue un género que tuvo después numerosos imitadores.» Y aquí radica quizás el interés de de este librito: nos acerca a la vida habitual de la gente corriente de hace más de dos mil años, con sus mezquindades, malicias e incoherencias, quizás en el fondo no tan distantes de las de nuestra propia época.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Paul, Hermann y Jean Limburg, Las muy ricas horas del duque de Berry (selección de las miniaturas)

El duque de Berry

Selección de las miniaturas  |  CBZ  |

Escribe Ingo F. Walther en su Codices illustres (2005): «Las muy ricas horas del duque de Berry es sin duda el más famoso de los libros de horas y uno de los manuscritos iluminados que mayor admiración despiertan. Constituyen el último libro de horas confeccionado por encargo del duque Jean de Berry [hermano del rey de Francia]. El trabajo en el manuscrito comenzó aproximadamente al mismo tiempo que los hermanos Limburg pasaban a ocupar el puesto vacante de Jacquemart de Hesdin como pintores principales de la corte del duque. Pero la catástrofe acechaba en el año 1416: los tres hermanos Limburg, Jean, Paul y Hermann, fallecieron a consecuencia de una devastadora epidemia, y el propio duque de Berry murió también, a los 76 años. El códice, previsto en sus inicios como una obra de inimaginable suntuosidad, quedaba así inacabado, y apenas se componía de hojas sueltas. En este estado llegó el manuscrito a finales del siglo XV a la casa de Saboya. Fue entonces, hacia 1485, cuando Carlos I de Saboya encargó a Jean Colombe, pintor de renombre de Bourges y último gran miniaturista que diera Francia, la continuación del trabajo de iluminación del libro.» En la ilustración del folio 75 recto retomó la labor, retratando a los nuevos propietarios en adoración del Varón de dolores, que se alza del sepulcro, y que se recorta ante un bello paisaje «de resonancias renacentistas. Con todo, y pese a la innegable calidad de las iluminaciones de Colombre, éstas quedan muy lejos de la incomparable labor de los hermanos Limburg.»

Y entre todas sus ilustraciones destaca especialmente el Calendario. «Sobre la base de de anteriores representaciones de las estaciones del año y de las distintas labores propias de cada mes, por lo general muy esquemáticas, los hermanos construyen imágenes de página entera en las que las labores tradicionales se suceden frente a magníficos paisajes. En cada uno de éstos aparece uno de los famosos castillos propiedad del duque de Berry o del rey francés: centros de defensa y señales de dominio absoluto que albergaban rebosantes cámaras del tesoro y opulentas colecciones de arte. En la media luna que corona las esquinas superiores de las ilustraciones puede verse a la deidad planetaria que gobierna cada mes, así como el correspondiente signo del zodíaco. Tanto el fondo azul de estos lunetos de implicaciones astronómicas y astrológicas, como el azul de las ilustraciones, se obtuvo mediante el empleo del costosísimo lapislázuli. El estilizado ideal palaciego, caracterizado por un gusto muy refinado, impregna incluso las imágenes que representan las tareas del campo. Las gentes se entregan a sus duras labores cotidianas como en un grácil ballet, y los estilizados cuerpos se mueven por espacios de aceptable perspectiva. Todo ha sido atentamente observado y cada detalle reflejado, y aun así el idealismo de un sobrenatural espíritu festivo envuelve la escena.»

El archivo cbz puede visionarse cómodamente con aplicaciones gratuitas como GonVisor o Mcomix, o simplemente extraer las imágenes.


viernes, 1 de noviembre de 2019

Abraham Ortelius, Theatro del orbe de la Tierra

Abraham Ortelius

Los mapas  |  CBZ  |
Primera edición castellana,1588, ejemplar sin colorear  |  PDF  |
Edición castellana de 1612, ejemplar coloreado  |  PDF  |

Presentamos el primer gran Atlas moderno, publicado en 1570, en Amberes y en lengua latina por Abraham Ortelius (1527-1598), con el título Theatrum orbis terrarum. Su éxito fue rápido y constante, lo que multiplicó las ediciones (siempre con la adición de nuevos mapas) y las traducciones a las principales lenguas: holandés (1571), alemán (1572), francés (1572), español (1588), inglés (1606) e italiano (1608). Y también incentivó la confección de otras obras relacionadas, como nuestra conocida Civitates orbis terrarum, de Braun y Hogenberg, que inició su publicación sólo dos años después. La traducción española fue realizada por el franciscano residente en Lovaina Balthazar Vicentius, y fue impresa en Amberes por Cristóbal Plantino, que le añadió la siguiente dedicatoria al futuro Felipe III, con la correspondiente alabanza de autor y obra:

«Al príncipe de España don Felipe de Austria, Cristóbal Plantino, humilde vasallo y criado del rey Católico su padre nuestro señor, salud y prosperidad entera para la gloria de Dios y bien público de la Cristiandad. En esta ciudad vive Abraham Ortelio, varón bastante para comprehender con el ánimo e ingenio toda la redondez del mundo, así lo desierto como lo poblado, con el mar que todo esto abraza y baña, y no menos para andarlo y peregrinarlo él mismo por su persona, si la facultad conformara con su deseo. Este ciudadano nuestro, que yo por sus virtudes y artes buenas tengo en lugar de hermano muy amado, publicó los años pasados un libro intitulado Theatrum orbis, en lengua latina, y lo dedicó al católico rey don Felipe, nuestro señor, padre de vuestra alteza, a quien principalmente convenís la dedicación de semejante obra, como a su propio señor y rey, so cuyo dominio y gobierno Dios ha puesto la mayor parte de todo cuanto se habita en el continente e islas del tierra. El estudio, cuidado y trabajo que el dicho autor puso en componer con buen orden una obra tan grande, tuvo el suceso que merecía su calidad, porque ha dado mucho contento a todos los hombres en todas las naciones de la Cristiandad; en especial a cuantos entendían la lengua latina, en que los razonamientos del tal libro estaban escritos.

»Y al rey nuestro señor, Padre de vuestra alteza, agradó tanto, que conforme a su real ánimo y propósito perpetuo de premiar a todos los bien ejercitados en artes provechosas y buenas disciplinas, le hizo merced del título de Cosmógrafo Real en todos sus estados. Y porque entre todas las gentes que ahora viven en el mundo, ninguna hay que más haya navegado los mares de él, ni costeado y calado la tierra, que los naturales de España, y muchos de ellos pudiendo aprovecharse de este libro tanto a propósito de su inclinación y ocupación, por carecer de lengua latina, no sienten el gusto y provecho que podrían sacar, determiné yo (con voluntad y beneplácito del autor) traducir en castellano lo que los romancistas desearían tener traducido, y comunicarlo con todas las naciones de España, que comúnmente entienden castellano, por la afección que siempre les he tenido y tengo en particular, allende las generales obligaciones de ser hijos de una Iglesia católica romana, y vivir todos nosotros debajo de un dominio y gobierno de un mismo rey y señor propio natural.

»Pues el mismo consejo y propósito que movió a Abraham Ortelio a ofrecer esta obra en su principio latino a la majestad del rey católico, padre de vuestra alteza, es el que también me ha movido y obligado a mí a presentarla ahora ya más crecida, y enseñada a hablar en romance, a vuestra alteza, a quien Dios ha dado la sucesión venidera del gobierno de la tierra que su padre tiene, y deseamos que por muchos años tenga con toda felicidad. Porque entre tanto que la edad de vuestra alteza creciendo se ejercita en aprender la lengua latina, y las demás que para el ministerio de su vocación fueren convenientes, por su recreación y pasatiempo vea a ratos la composición de esta casa común que el Creador aderezó para morada de los hombres mortales, y reconozca las partes de ella que a los señoríos de su padre y suyos, como de participante y sucesor legítimo, pertenecen. Porque los grandes varones y príncipes suelen tener por pasatiempo y recreación lo que los particulares tienen por bastante, grave y perpetuo estudio y oficio. Y esto está bien a su grandeza y al buen expediente de los cargos que de Dios recibieron en la tierra, para ganar después con ellos gloria e inmortalidad en los cielos, y memoria perpetua entre los hombres.

»A vuestra alteza, pues, humildemente suplico, reciba con su gracia de príncipe hijo de tal padre, el pequeño presente y servicio que este pobre criado de ambos con su poca facultad le ofrece con ánimo enteramente devoto y leal. De Amberes, a 11 de mayo de 1578.»

Junto con las ediciones de 1588 y 1612, presentamos una colección de los grabados de ambas con el apéndice de geografía de la Antigüedad de la segunda, en formato cbz. El archivo puede visionarse cómodamente con aplicaciones gratuitas como GonVisor o Mcomix, o simplemente extraer las imágenes.