viernes, 24 de julio de 2020

Felipe Guaman Poma de Ayala, Ilustraciones de la Nueva crónica y buen gobierno

Autorretrato
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Roberto Viereck escribe sobre Felipe Guaman Poma de Ayala en la Biblioteca de Traducciones Hispanoamericanas. «De su vida se sabe realmente muy poco, más allá de lo que él mismo afirma por escrito. Nació probablemente en Huamanga (departamento de Ayacucho, Perú). Según declara el autor en su Nueva crónica y buen gobierno (1615), se trata de un indio puro, descendiente de una dinastía de los Yarovilcas de Huánuco, cuyos padres habrían sido Huaman Malqui y Curi Ocllo, hija menor del Inca Túpac Yupanqui. Al igual que sucede con su abuelo, Huaman Chava-Yarovilca Allauca Huánuco, Guaman Poma resalta la figura de su padre para elevarlo a la categoría de “segunda persona del Inca” Túpac Yupanqui, su suegro, pero sin explicar cómo descendió después a la modesta categoría de curaca de la región de Lucanas. Notoriamente marcada por una constante motivación de reivindicación social y económica (especialmente por los litigios por tierras) en el interior de la incipiente y compleja sociedad colonial a partir de la segunda mitad del siglo XVI, la vida de Felipe Guaman Poma de Ayala se caracteriza por ser itinerante, como la de miles de personas andinas de su generación.

»Presentándose a sí mismo como un cristiano devoto (probablemente para evitar sospechas sobre la honestidad de su conversión, como indio, a la nueva religión), habría trabajado como asistente de inspector eclesiástico en el área de Lucanas hacia el final de la década de 1560, donde regresaría posteriormente como funcionario nativo de la administración colonial al final de la década de 1590 y donde, además, se instalaría después de 1600. Al parecer, inició la redacción de su única obra a partir de poco después del 1600. La escritura de Guaman Poma revela, en cuanto a su contenido esencial, una visión profundamente crítica de la sociedad colonial del Perú antiguo, revelándose en ésta, incluso, una perspectiva ideológica oral y andina de resistencia cultural que subyace tras una apariencia letrada y occidental. Tras permanecer el texto en la oscuridad por casi trescientos años (fue descubierto por Richard Pietschmann en la Biblioteca de Copenhague, en 1908, y su primera edición facsimilar la realizó Paul Rivet en 1936) la Nueva crónica y buen gobierno es considerada en la actualidad como una de las piezas únicas para el conocimiento del mundo indígena de la región de los Andes.»

La extensa y monumental obra de Felipe Guaman Poma contiene como elemento más llamativo un conjunto de casi 400 ilustraciones a página completa, objeto de la comunicación de Clásicos de Historia de esta semana, que en su conjunto suponen un exhaustivo reportaje gráfico del Perú de antes y después de la conquista. Recientemente se ha publicado en Lima un número monográfico de Letras. Revista de Investigación de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, dedicado a nuestro autor. En su estudio, Carlos García-Bedoya M. pone de relieve que «Guaman Poma ocupa un lugar de excepción en la cultura del Perú colonial. Es la única figura a la cual cabe considerar, en todo el sentido de la palabra, un letrado indígena.» Pero, a diferencia de Garcilaso Inca, «no intenta fusionar códigos andinos y occidentales, sino que se desplaza discursivamente entre esos dos polos diferenciados» y toma partido por lo indígena (aunque también por el cristianismo y por la monarquía):

«Guaman Poma no se conforma con establecer la superioridad moral de los indios, también busca dejar sentada su superioridad simbólica (…) Bastará traer a colación un conocido dibujo que lleva por título Pontifical Mundo: allí, contrariando las representaciones cartográficas entonces vigentes (y aún vigentes ahora), aparecen en la mitad de arriba las Indias, con el Cuzco como centro de un espacio cuatripartito (Tawantinsuyo), y en la mitad de abajo Castilla como centro de un espacio en que se aplica el tradicional modelo andino de la cuatripartición: las Yndias del Pirú en lo alto de España [...] Castilla en lo auajo de las Yndias. España queda relegada a la posición inferior de urin, mientras que las Yndias (el mundo andino tawantinsuyano) ocupan la posición superior de hanan. Para reforzar esta operación, recurre Guaman Poma a elaborar una peculiar etimología del nombre: En este tiempo se descubrió las Yndias del Pirú, y ubo nueua en toda Castilla de cómo era tierra en el día, yndia, más alto grado que toda Castilla y Roma y Turquía. Y ací fue llamado tierra en el día, yndia, tierra de rriqueza de oro, plata

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