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viernes, 12 de agosto de 2016
Cayo Cornelio Tácito, La vida de Julio Agrícola
Posiblemente es ésta la más antigua de las obras de Publio (o Cayo) Cornelio Tácito (c. 55–120), publicada hacia 97-98 de nuestra era, tras la muerte del déspota Domiciano. En ella nos cuenta la vida y costumbres de Julio Agrícola, su suegro, centrándose sobre todo en sus campañas en Britania. Es una breve obra en la que los especialistas detectan múltiples facetas: es una biografía, quizás una laudatio fúnebre, un estudio étnico-geográfico comparable al que por entonces Tácito ha realizado sobre La Germania, y un texto con intencionalidad política, en el que busca justificarse a sí mismo (a través de la figura de Julio Agrícola) de su conducta templada, cuando no complaciente, ante los excesos de Domiciano… Quizás sea este último aspecto es el que nos permita una más profunda comprensión de la obra.
Beatriz Antón Martínez, en su introducción a la obra (1999), lo expone así: «La mayoría de la crítica coincide en que esta biografía tenía una clara intención política: lo que pretendía Tácito era justificar la carrera legal de Agrícola, y la suya propia, bajo Domiciano y defender su memoria de quienes lo acusaban de colaboracionismo (…) Con el propósito de sofocar las críticas, nuestro historiador presenta a Agrícola como víctima de Domiciano más que como uno que había gozado de los favores del tirano (…) El mensaje político es claro: se elogia a un personaje que hace de la moderatio la norma de su existencia y fue capaz de demostrar que puede haber buenos ciudadanos también bajo malos príncipes, que existe la posibilidad de encontrar un término medio, un modus, entre la sumisión y la rebeldía, ambos extremos igualmente ineficaces.»
Presentamos el original latino y una traducción procedente de wikisource, con pequeñas modificaciones. De Tácito ya hemos reunido la Germania, los Anales y las Historias.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Cayo Cornelio Tácito, La Germania
Comparada con los Anales y las Historias, la Germania es una obra menor entre la producción de Cayo (o Publio) Cornelio Tácito, lo cual no le priva de gran interés. Como presentación, extractamos algunos párrafos del interesante artículo de Juan Carlos Tellería titulado Concordia Nostra: la libertas en la Germania de Tácito.
«Datable con bastante certeza en el año 98, en el segundo consulado de Trajano al que hace referencia en el cap. 32.2, la Germania (De origine et situ germanorum) es una obra ciertamente curiosa y notable. Desde el momento mismo en que comenzó a difundirse el manuscrito, en torno al siglo XV ha tenido una gran repercusión y se ha convertido en uno de los principales objetos de estudio para los germanistas. Para algunos eruditos, se trata de la única monografía de corte etnográfico que sobrevive de la antigüedad, ya que resulta más propio de la historiografía antigua el excursus etnográfico, como el que el propio Tácito realiza sobre los bretones en el Agrícola.»
Tradicionalmente se ha interpretado esta obra de dos modos: «se trataría, según algunos, de poner de manifiesto los valores morales y sociales de estos pueblos con el objeto de dar ejemplo a los romanos; o, según otros, de mostrar el peligro que los Germanos representan para la integridad del Imperio. Y, sin duda, hay un poco de todo ello (incluida la visión puramente etnográfica) en esta obra de Tácito. A nuestro juicio, tampoco existen razones que hagan imposible una lectura estrictamente política del texto, y no especialmente en el sentido del peligro germano, pues, para Tácito, la superioridad de la organización política y militar romana es indiscutible.»
«Para Tácito, es muy claro que el verdadero peligro de los germanos radica en los propios romanos (…) Y no habla de decadencia moral, ni de un pasado glorioso, sino que habla de guerras civiles, un concepto muy real y concreto. La interpretación en términos políticos es evidente: los romanos deben tener miedo de sí mismos, de su falta de concordia, entendida como ideal ciudadano. La lectura política a la que nos referimos gira sobre estos términos: reflexionando sobre los germanos, Tácito introduce reflexiones sobre los romanos, de manera que, de nuevo como en el Agrícola, las cuestiones políticas son lo esencial de la obra.»
«En la Germania, Tácito no trata tanto de definir los contenidos reales de la libertas como de establecer en qué condiciones un cierto tipo de libertas resulta posible. En primer lugar, la libertas debe estar garantizada por el príncipe y éste, a su vez, debe respetar las leyes. Por otro lado, la libertas está asociada a la concordia. Sin embargo, no toda la libertas ideal resulta posible: existe un cierto grado de coerción necesario para evitar que se transforme en licentia. Resulta necesario, además, la renuncia, en beneficio de la comunidad, a ciertos aspectos de la libertas personal, lo que es signo de cohesión social, de bene constituta civitas.»
miércoles, 4 de febrero de 2015
Cayo Cornelio Tácito, Historias
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| Retrato imaginario |
Tácito, de quien ya hemos incluido en esta colección sus Anales, reflexiona ahora sobre los hechos de su tiempo; al resultado lo denominará Historias, queriendo subrayar la contemporaneidad de su análisis. Naturalmente, el resultado es pesimista, especialmente en la parte de la obra que ha llegado a nosotros: el fin de la calamitosa época de Nerón no traerá la paz al imperio. Galba, Otón, Vitelio combatirán entre sí con el apoyo de sus respectivas legiones y (lo que resulta más grave) con el de los diferentes pueblos sometidos o vecinos. El autor constata la pérdida de los valores y tradiciones republicanas, y a ello atribuye la decadencia romana. Una cierta esperanza, sin embargo, se propone con Vespasiano, el primero de los Flavio, que empiezan a tomar protagonismo en el fragmento del quinto libro, último de los que se nos han conservado. Y sin embargo, Tácito no sonríe: mientras el padre se dirige hacia Roma para hacerse cargo del imperio y su hijo Tito concluye con la guerra judía, su otro hijo Domiciano permite adivinar cuál será su actitud cuando finalmente suceda a su padre y a su hermano...
Ernst Bickel, en su Historia de la literatura romana, señala: «Sine ira et studio “sin ira ni parcialidad” prometió Tácito, Ann. I, 1, apropiándose una sentencia antigua, cumplir su misión de historiador. Trazar los límites del saber frente a un suceso que, dada la falta de libertad de expresión corría el riesgo de caer en el oscurecimiento por culpa del poder público o de ser deformado por los rumores, he aquí la tarea que fueron capaces de acometer el rigor crítico y la seriedad romana de Tácito. (…) En lo referente a la visión intuitiva, propia del gran historiador, la melancolía domina el genio profético de Tácito; pero desde el punto de vista de la investigación moderna también su crítica está teñida de melancolía. Tácito contempló la historia interna del siglo I bajo el punto de vista de la libertad republicana y la arbitrariedad del poder personal, mientras que, empleándose a fondo en la lucha contra la divinización real helenística, que trataron de introducir Calígula, Nerón y Domiciano, se muestra transigente con el principado de Augusto.»
Y posteriormente el mismo autor se refiere a lo que podemos considerar las limitaciones de Tácito: «El centro de gravedad del acontecer histórico estuvo durante la primera época imperial en la vida de las provincias, en su historia económica y en su integración en la cultura latina, en la magnífica época embrionaria de los pueblos románicos. Tácito, por el contrario, contempló demasiado el siglo I desde el punto de vista senatorial de la ciudad de Roma; para él el estado caquéctico de una casta era el centro de gravedad del acontecer.»
Publicamos la clásica traducción de Carlos Coloma (1567-1637), con la ortografía modernizada y otras ligeras modificaciones. También añadimos la versión original latina.
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| Tácito: Historias, manuscrito de la Bibl. San Carlos. Zaragoza |
martes, 9 de septiembre de 2014
Cayo Cornelio Tácito, Anales
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| Retrato imaginario |
Cayo (o Publio) Cornelio Tácito es una de las cumbres de la historiografía romana. Nació a mediados del siglo I de nuestra era, fue un destacado orador y desempeñó importantes cargos en la administración imperial. Perteneciente al orden ecuestre, y yerno de Julio Agrícola, el auténtico creador de la Britania romana (del que relatará su vida), siempre se manifestó como defensor de las viejas tradiciones republicanas, en oposición a la monarquía augústea que había triunfado en Roma desde Octavio.
Su gran obra literaria consistirá en relatar las abundantes infamias de los emperadores, desde la muerte de Augusto en el año 14 de nuestra era, hasta la de Domiciano, en el 96. Compuesta de treinta libros, sin embargo la dividió en dos partes, de acuerdo con los planteamientos de la época: la que se ocupa del período anterior a su generación recibe el nombre de Anales, mientras que la contemporánea, de la que él mismo ha sido observador, se denomina Historias. Sólo una pequeña parte de ambas ha llegado a nuestros días.
Se documentó a fondo, aunque en buena medida los acontecimientos son medios para caracterizar psicológica y moralmente a los personajes. Se propuso mantener a fondo su imparcialidad: su obra será sine ira et studio, sin odio ni afición. Sin embargo constantemente se advierten las preferencias del autor por los tiempos pasados y por las viejas clases privilegiadas ecuestre y senatorial. Luis Suárez caracteriza así a nuestra autor:
«Tácito..., magnífico estilista, nos hace dudar, sin embargo, de que sea un verdadero historiador. Encerrado en Roma, apenas se interesa por el mundo mediterráneo; añorando los viejos tiempos de la Res publica, considera sin embargo imposible el restablecimiento de la libertad. Su pesimismo es formal —los bárbaros poseen más virtudes que los romanos— y no se refiere a ningún pensamiento objetivo; se apoya, pues en la conciencia de que el Imperio está en decadencia. Afirma el valor pragmático de la Historia, pero la reduce a un choque entre buenos y malos caracteres. La descripción de éstos le ha dado justa fama, si bien su actitud es la del moralista: considerados arquetipos de virtud, trata de ajustar a ellos sus personajes.»
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| Anales de Tácito. Códice Mediceus prior (s. IX) |
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